Herramientas Personales
Usted está aquí: Inicio Historia Agricultura Acequias en Nigüelas

Acequias en Nigüelas

La red de acequias del término de Nigüelas. (Haz click en las fotos para verlas más grandes).

El río Torrente, que recibe diferentes aportaciones hídricas, viene abasteciendo a Nigüelas desde época medieval. El agua llegaba tanto a Nigüelas como a Dúrcal y lo hacía a través de una presa de derivación. Solían construirse con materiales frágiles, por lo que las lluvias torrenciales arrastraban estas estructuras obligando a realizar reparaciones casi todos los años. El Libro del apeo y repartimiento de suertes de 1572 hace alusión a ella: hay dos acequias tomadas del río Torrente, una para Dúrcal y otra para Nigüelas, y esta se divide a su vez en tres ramales o acequias. Una de ellas se saca por medio de una presa y llega hasta cerda del pueblo. La presa actual de obra y cemento es reciente y su interés radica en ser testimonio de la ubicación de la antigua presa medieval (Proyecto Aramis, 2001).

No se precisa denominación concreta para las acequias. Tampoco se hace mención alguna a la desviación que, en la actualidad, la acequia toma en dirección a los términos de Acequias y Mondújar. Esto induce a pensar que, o bien, recibían el agua de otro punto, o bien, en el Libro del apeo simplemente se omite estas cuestión (Proyecto Aramis, 2001).

Sin embargo, de origen medieval se conserva un qanat excavado en la roca, se localiza cerca del partido de Acequias y Mondújar. Debía abastecer al primer municipio. Su tipología constructiva es igual a las galerías subterráneas de conducción de agua existentes en los dos términos ya mencionados, que presumiblemente derivan de dicha captación. Si esto fuera así se esclarecería la hipótesis de que el río Torrente abastecía, junto a Dúrcal y a Nigüelas, a estas dos poblaciones desde la época medieval. Aunque en estos sistemas era frecuente el empleo de pozos para su aireación, en este caso no presenta ninguno. En la actualidad está abandonado, cortado por el carril que sube a la Sierra (Proyecto Aramis, 2001).

En su recorrido las acequias proporcionaban el agua que utilizaba para beber, por lo que el Libro del apeo y reparto de suertes subraya la necesidad de mantenerlas limpias, así como la presa. Con este fin se debía pagar 50 ducados al año, para su mantenimiento y reconstrucción.

A mediados del XIX, Madoz hace alusión a la red hídrica del municipio en cuestión: "...tiene varias acequias de buen agua que atraviesan las calles, muchas fuentes saludables en el término...", "... Le baña el río Torrente, que nace en Sierra Nevada, dentro de esta jurisdicción y se encamina por las de Acequias, Mondujar, Talará, Melelgís a la izquierda, Nigüelas y Murchas a la derecha, desaguando luego en el río que sale de la laguna del Padul, que es el Valle de Lecrín: sus aguas se aprovechan para el riego por medio de acequias".

En la actualidad se conserva el entramado de la red de acequias de origen árabe: está constituido por una principal, denominada acequia de La Pavilla, es de careo, y su finalidad es transportar el agua desde donde nace hasta las zonas más o menos llanas. Toma el agua del río Torrente, caudal procedente del deshielo de Sierra Nevada.

Su recorrido se inicia en el punto en el que se sitúa la presa de derivación, en el pago de los Cahorros. En este lugar, el caudal del río desciende notablemente pues la mayor parte se concentra en la acequia madre o principal. En su transcurso, es acompañada por vegetación propia de ribera: zarzas, juncos etc. dada la ligera pendiente de estas construcciones funciona como elemento de protección, evitando posibles desprendimientos en la parte superior, o deslizamientos en la inferior.

La presa está precedida por un desarenador o filtro, encargado de extraer la arena y piedras que el agua ha arrastrado durante su transcurso por el río.

A unos 300 m. el agua pasa por el molino Alto, y una vez dejado atrás, parte de ella cruza el río hacia su margen izquierdo. Atravesando la roca, desemboca en el partidor de Acequias y Mondújar, otro desarenador la filtra antes de darle paso a la acequia que la conduce a estos términos (a partir de aquí la competencia y gestión del agua es de la comunidad de regantes de Acequias y Mondújar).

La otra parte de agua continúa su camino hacia Nigüelas, llega al partidor de piedra del siglo XVIII, conocido con el mismo nombre que la acequia principal, La Pavilla, y se divide en dos: una en dirección a Dúrcal (la competencia sobre su gestión es ya de la comunidad de regantes de Dúrcal), y la otra para Nigüelas.

En Nigüelas, atraviesa el núcleo urbano, numerosos ramales van surgiendo a partir de la principal, son por tanto acequias de riego encargadas de dirigir el agua a las zonas de cultivo de la vega.

Debido a que las acequias secundarias son muy numerosas, resulta difícil conocer la denominación exacta que recibe cada una de ellas. Entre vecinos del pueblo son conocidas con el nombre del pago por el que van cruzando, la mayoría de las veces tiene relación con el apodo del dueño de la propiedad por la que pasa.

El máximo caudal se alcanza en primavera, época de los deshielos.

El reparto de agua es complejo, de larga tradición responde a normas bien definidas de carácter histórico que han sido constituidas por la comunidad de regantes desde tiempo inmemorial, son reglas consuetudinarias basadas en la tradición y la experiencia de siglos.

El estado de conservación de la red hídrica es bueno. Originalmente eran de tierra, pero prácticamente en todo su recorrido han sido revestidas de hormigón. Hasta hace relativamente poco tiempo iban al descubierto, cubriéndose en la primera mitad del siglo XX, con ladrillo y hormigón, con excepción de algunos tramos como en la calle Partidor, calle Cruz o algunas partes de la Vega. El objetivo principal ha sido evitar las evaporaciones al máximo dada la escasez de lluvias.

Acciones de Documento