Cultivo en Nigüelas
El cultivo en Nigüelas
En general, la parte dedicada al regadío es variable y depende de determinadas características como la situación, tipo de suelo y disponibilidad de las aguas. Existe una clara diferencia entre secano y regadío, este último constituye el fundamento de la vida económica, aunque no siempre ocupe la mayor parte del área cultivada.
En el caso de Nigüelas, a pesar de que el secano es superior al regadío, el primero está limitado por la irregularidad pluviométrica, adquiriendo gran importancia las tierras de regadío por se más productivas.
La superficie cultivada se extiende a tres áreas:
- La vega: En la zona Sur, con ella nos topamos nada más acceder desde la carretera de entrada al pueblo. Concentra la mayor parte del área cultivada.
- La depresión: En el valle del río Torrente.
- La zona de la sierra: Las roturaciones han ampliado la superficie de cultivo.
En todas, es común el abancalamiento del terreno. Las terrazas, separadas entre sñi por pequeños muros o "balates", han posibilitado el aprovechamiento de las zonas de mayor pendiente.
En el siglo XVI
A continuación vamos a analizar la evolución de la tierra de cultivo, tomando como referencia las fuentes históricas y los datos que en la actualidad nos ofrece el pueblo: la información más temprana al respecto la aporta el Libro de apeo y repartimiento de suertes del año 1572.
Los datos recogidos nos informan de que la tierra destinada a riego es de 800 marjales, en ellas hay huertas y árboles frutales, olivos y 200 marjales destinados al cultivo vinícola. Sesenta onzas de cría de seda, muy pocas teniendo en cuenta la importancia que la moreda tuvo durante el periodo musulmán.
No hay huertas de agrio, no ya sólo porque en Nigüelas, al igual que el resto de los municipios de la parte alta del Valle, sean menos frecuentes, sino porque como ya hemos visto en el siglo XVI este cultivo no se da.
En este momento, se acusa la falta de agua que está provocando la pérdida de algunos frutales y de parte de las vides.
El secano lo constituyen 200 fanegas en la zona de la sierra.
En el siglo XVIII
El Marqués de la Ensenada nos dice que hay tierras de regadío, secano, sembradura, alamedas, montes y matorrales. Ninguna produce más de una cosecha al año. Los cultivos son herbáceos: trigo, cebada y centeno; el olivar, la viña y los frutales: higueras, almendros, albaricoques, cerezos, perales, nísperos, servos, azofaifos encinas, nogales, castaños...
El riego suma un total de 1600 marjales, el doble con respecto a 1572, y se divide en buena calidad (400 marjales), mediana (570 marjales) y baja (630 marjales).
El secano de buena calidad (sierra, riego) cuenta con 45 fanegas, secano (sierra) con 135 fanegas, y por último las tierras improductivas ocupan 1.800 fanegas; de las cuales 1.000 fanegas son para cerros bajos y riscos, y 800 para llanos y viñazos.
Mediados del siglo XIX
Pascual Madoz describe el terreno como arcilloso, en el que el secano es de inferior calidad y el riego, en la zona de la vega, ocupa unos 2.400 marjales; extensión que de nuevo ha crecido.
Por estos años la producción de aceite es muy importante. Junto al olivar, destaca el trigo, maíz, habas, cebada, centeno, garbanzos, habichuelas y frutales.
En la actualidad
Las tierras de regadío, con derecho fijo - este derecho es adquirido desde tiempo inmemoriable, y es resultado de la larga tradición que rige las normas de relación al riego -, es de unos 2.500 marjales, concentrados en la vega. Tan sólo hay 100 marjales más que en el siglo XIX.
Los cultivos que siguen predominando son el olivo, del tipo lechín, el almendró en combinación con árboles frutales: cerezo, nogal, albaricoque; y también, cereales, legumbres y hortalizas.
La zona de secano, es de riego eventual y se localiza principalmente en la depresión. Hay almendros, olivos y una pequeña extensión de viñedo.
En la Sierra, aunque con predominio de las actividades forestales, también se ofrece una agricultura temporal con almendros y cultivos herbáceos como cereales. Y en las zonas bajas, de este ámbito serrano, existen importantes explotaciones de almendros.
Debemos tener en cuenta que estos cultivos han tenido periodos de esplendor frente a otros de mayor abandono. Rondando 1850, en la zona de secano predominaba el viñedo, pero poco a poco comienza a adquirir importancia el almendro, debido a que era más fácil de trabajar y los beneficios que aportaba eran mayores. En la actualidad el viñedo se ha vuelto a retomar.
El tipo de olivo característico de la zona es le lechín, pero en los últimos años también se ha introducido la variedad gordal, aunque en pequeña proporción.
La patata que fue el cultivo de regadío más importante, prácticamente ha desaparecido debido a su escasa rentabilidad.
Conclusiones
Si comparamos los datos aportados por las distintas fuentes documentales, desde el siglo XVI hasta la actualidad, podemos concluir que la extensión del área cultivada ha ido en aumento, aunque desde el siglo XIX hasta nuestros días este crecimiento se ha establizado.
Es significativo el abandono que el campo viene sufriendo en los últimos años, con motivo de la escasa rentabilidad económica. La mayor parte de los cultivos son de autoconsumo, circunstancia estrechamente ligada al hecho de que se tratan en su mayoría de minifundios, por tanto explotaciones pequeñas que no producen excedentes y no permiten el comercio.
El desarrollo del núcleo habitado en los últimos tiempos, en dirección Noroeste, ha perjudicado, sobre todo, a las áreas cercanas a la zona agrícola que son las que más transformaciones han sufrido.
