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Las acequias

Sistemas empleados para el regadío: Las Acequias.

En al-Andalus los sistemas empleados para el regadío y la desviación de aguas hacia un punto concreto eran diversos y fueron heredados de los romanos, quienes a su vez recibieron influencias de civilizaciones anteriores. Lo más destacado es que muchos de ellos siguen funcionando en la actualidad, un claro ejemplo lo representa la red de acequias del Valle del Lecrín que con algunas transformaciones mantiene aún su trazado originario.

Las acequias - palabra de origen árabe: saqiya - son canalizaciones artificiales de irrigación que tienen carácter permanente, y junto con canales secundarios, constituyen unidades de riego con funcionamiento independiente. El agua es tomada de manantiales, ríos o albercas. Su mantenimiento corría a cargo de los regantes, por tanto se trataba de un bien comunal y era tarea suya las reparaciones y limpieza necesarias para un adecuado funcionamiento.

Enric Guitot tiene en cuenta cuatro elementos constructivos que son fundamentales en relación a una acequia: en primer lugar se refiere a los sistemas de captación de agua, presas, azudes o presa de derivación, minas o qanat.

La presa es un muro transversal a la corriente que trata de ralentizarla y elevarla. El azud o presa de derivación es similar al tipo anterior, aunque en este caso el agua no se retiene, sino que se desvía hacia un punto concreto. La mina o qanat tiene como función la captación de agua de un acuífero situado en el interior de una formación cárstica, para dirigirla hacia un lugar determinado.

Un segundo elemento son las construcciones que permiten distribuir el agua: caixers o cauces de acequia. Solían ser de tierra, pero se han reformado empleándose materiales como el hormigón. A lo largo del cauce encontramos los partidores cuya misión es dividir y separar el agua.

En el tercer grupo se incluyen aquellos elementos arquitectónicos empleados para salvar obstáculos del camino, como son los acueductos, sifones, cañones o botanas.

Por último, se realizan algunas construcciones que aprovechan la fuerza del agua, como es el caso de los molinos. Son máquinas que muelen y transforman la materia prima en otros productos, así del trigo se obtiene el pan, de la aceituna el aceite, de la uva el vino, etc. El mecanismo empleado en ese proceso de transformación ha ido evolucionando, de las primeras máquinas de moler a mano se pasó a los molinos de sangre, movidos por la fuerza de un animal. A este tipo le siguen los molinos hidráulicos o de viento, ambos requieren una fuerza natural para su puesta en funcionamiento, agua o viento.

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