María Gracia Morales Casares
La apuesta.
Voy a contar una anécdota de mi juventud sucedió en 1965.
Para sacar dinero y comprar los juguetes de Reyes a los niños del pueblo se realizó una apuesta sobre un muchacho que se tenía que pelar a rapa. Esto en el mes de enero cuando todos los chicos jóvenes llevaban melena. Fue muy gracioso porque todos pujábamos, todos pagábamos, unos para que sí se rapara y otros para que no, pero ganaron los que apostaban por el sí y entonces lo pelaron y sacamos mucho dinero para los juguetes.
Resulta que ese chico hoy es mi marido. Una de las amigas que confeccionaba jersey de punto le hizo un gorro de lana para abrigarse la cabeza. El chico se llama Alfonso Carrillo y la que le hizo el gorro se llamaba Sara García. Lo pasábamos muy bien y nos divertíamos mucho con esa clase de cosas. Eramos una pandilla muy divertida pero eso son tiempos pasados que quedan en el recuerdo.
